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Guiando y Cuidando tu Familia en el Ministerio por Kevin White

by | Ene 11, 2017 | Ministerio | 0 comments

Creo que uno de los desafíos mas grandes en le ministerio es encontrar un equilibrio entre el tiempo que pases con tu familia y el tiempo que pasas en tu ministerio. Se escucha mucho y he visto personalmente muchos casos de familias que se ha destruido mientras que intentan ayudar a otros en el ministerio. 

He escuchado que cualquier problema que tienes personalmente o en tu matrimonio se empeora cuando estés en el ministerio. Esto se ve especialmente si estás trabajando como misionero, porque tienes que lidiar con una cultura nueva, otro idioma, la falta de influencia buena de otros en tu vida y en cima de eso tu esposa e hijos se están quejando de todo. Puede ser una receta para un desastre. 

Luego ves el otro lado que es el ministerio que puede consumir mucho o todo tu tiempo si permites. Una de las cosas que siempre me ha sorprendido en el ministerio es cuanto tiempo se requiere para que una persona crezca en su vida espiritual. Ellos avanzan y luego parece que retroceden. Tienes victorias y luego fracasos terribles. Tienes todas las responsabilidades de ser pastor, estudiar, visitar, y también pasar tiempo con tus discípulos preparándoles para el ministerio y todo eso a veces te preguntas si está haciendo una diferencia. 

Ahora para aclarar, no quiero que pienses que estar en el ministerio es todo malo. Mientras que hay luchas y dificultades puedo decir honestamente que es la mejor vida que uno podría imaginar. La idea con lo que estoy escribiendo es ayudarte a reconocer esta dificultad y el peligro de descuidar un área o el otro y terminar perdiendo ambos. Aunque es difícil you creo que según la Biblia es posible tener éxitos tanto en el ministerio y en la familia. En 1 Timoteo 3  donde encontramos las calificaciones para el hombre de Dios, vemos a estas tres responsabilidades como requisito.  

1 Tim 3:2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 

1 Tim 3:3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 

1 Tim 3:4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad

 Vemos a un Obispo o ministro, esposo y padre entonces si la Biblia nos da estas tres responsabilidades como hombre de Dios yo simplemente creo que se puede hacer porque Dios no nos dará una responsabilidad que no podríamos cumplir. 

Estoy aquí para decir que aunque va a haber siempre luchas y dificultades, confío que puedes ser pastor, esposo y padre y todos con éxito. Quiero compartir tres principios que pueden ayudarte a tener éxito. 

I. Tiempo (Pasando tiempo con ellos)

Una de las quejas mas grandes que he escuchado de los hijo de misioneros cuando den su testimonio es que sus padres no pasaron mucho tiempo con ellos. Obvio podría ser solo una reacción de ellos por la amargura que tienen en su corazón pero creo que muchas veces las responsabilidades del ministerio han tomado prioridad sobre la familia. Aun cuando el padre está en casa está distraído con la computadora u otras cosas. 

Prioridad:

 Puedes preguntar “Entonces cuando voy a tener tiempo para hacer el ministerio si siempre estoy con mi familia”? Primero tenemos que entender que nuestra familia es nuestra prioridad principal en el ministerio porque si no tenemos a nuestra familia, no tenemos al ministerio. Muchos con buenas intenciones y un deseo de hacer algo grande para Dios, han pagado un precio muy caro. Sabemos que las responsabilidades en el ministerio requieren mucho de nuestro tiempo por lo tanto creo que la calve es que sepan que son mas importantes que cualquier otra cosa. Deben saber que cuando estás ocupado o tienes que viajar que preferirás estar con ellos. Cuando llaman deben saber que estamos para contestar y ayudar siempre. No solo ellos pero las personas de tu ministerio también deben saber que tu familia es la prioridad. 

Calidad:

Yo creo que es muy importante para no solo tiempo con nuestra familia pero tiempo de calidad. Esto significa que ponemos a todas las otras cosas a un lado y enfocamos en nuestra familia. Luego con tus hijos, llévales a lugares que les gusta como el parque o para helado. Aun que tienes que salir para hacer algunas cosas, llévales contigo. Los mejores recuerdos que tengo de mi papá son cuando pasaba tiempo con él cuando estaba trabajando. Ni hablamos, pero estaba con él. Mis hijos les encanta salir conmigo cuando tengo que ir a comprar algo etc. 

También debes planear tiempo de calidad con tu esposa/o. Debes tener un día por semana que se dedica a salir de cita con tu esposa. No tiene que ser algo caro con nuestra esposa o nuestros hijos. Llévales al parque para jugar pelota, o para tomar helado etc. Como hombres, normalmente no somos los mejores en cuanto a la comunicación y no vemos el pasar tiempo hablando con nuestra pareja como algo importante pero puedo decir que cuando no estoy muy bien con mi esposa, una cita pasando un buen tiempo hablando y todo está bien. 

Espiritualidad:

En el discipulado decimos que lo que aprenden y mas vida a vida que una clase o lección. Mientras pasamos tiempo con nuestros hijos debemos aprovechar para mostrarles las verdades de la palabra de Dios y como vivir estas verdades. Debemos mostrarles el amor de Dios y como les vamos a amar pasa lo que pasa. Así podemos mostrarles igual que Dios les ama pasa lo que pasa. También debemos enseñarles la importancia de tener un tiempo a solas con Dios cada día. Esto podemos hacer como familia para que aprendan como hacerlo en sus propias vidas. 

II. Participación – Todos tiene el llamado al ministerio.

Nunca debes hacer que el ministerio sea algo que tu haces pero debe ser para toda la familia. Si solo tu haces el ministerio, siempre va a ser el ministerio contra ellos. Sirve al Señor con gozo como familia y ellos continuarán sirviendo al Señor cuando tengan sus propias familias. Desde que nuestros hijos eran muy pequeños les hemos llevado cuando visitamos o cuando había actividades en la iglesia. Aun ahora a la edad de 11 y 13 años nuestras hijas ya están enseñando clases de niños y les encanta. Una vez cuando mi hija tenía 7 u 8, su maestra legó tarde y ella empezó la clase y estaba enseñando una lección sobre Jonás.

Aprovecha la Oportunidad:

Tienes una oportunidad importante para enseñarles a tus hijos como servir a Dios. Aunque no creo que debes presionar a tus hijos a que estén en el ministerio, si van a estar en el ministerio tiempo completo o solo laicos en la iglesia, deben saber como servir a Dios. Deben saber como testificar a alguien y discipularles para que lleguen a la madurez espiritual. Deben llegar a ser el brazo derecho del pastor o a su esposa. Cuando sirves a Dios como familia llega a ser algo natural que tus hijos siguen sirviendo al Señor después en sus vidas. 

Diviértanse:

Creo que una de las razones que los hijos de pastores o misioneros odian al ministerio es porque sus padres siempre lo han pintado como algo terrible. Muchos padre constantemente se quejan en casa y traen a la casa los problemas del ministerio. El problema es que a veces contamos un problema en la casa que hemos tenido con alguien pero después arreglamos con la persona afuera y nuestros hijos no saben y siguen molestos con la persona. Debes hablar mas de las victorias con tus hijos y ser positivo, aun de los problemas para que tengan buen concepto del ministerio. 

II. Sé Real – No seas una cosa en la iglesia y otra fuera.

Después de no pasar tiempo con los hijos y las malas actitudes, una de las cosas que ha causado mas daño a las familias de los que están en el ministerio y la hipocresía. Sin duda hay momentos en el ministerio cuando tienes que poner la cada feliz aun cuando no te sientes bien pero tenemos que tener cuidado de no ser hipócrita con nuestras familias. 

No te preocupes tanto de los de más:

Es fácil dejar que las expectativas de las personas dicten como tratamos a nuestros hijos. Muchas veces hay un concepto de los hijos de los pastores y como deben actuar de las personas de la iglesia. Cuantas veces hemos escuchado la frase, “No puedo creer que el hijo de un pastor hará eso”. Aun puede afectar la forma que les tratamos a nuestros hijos diciendo cosas como, “cuando llegamos a la iglesia te vas a portar bien porque la gente te está mirando”. Tenemos que entender que son pecadores igual que los de más de los niños e igual que nosotros. Tenemos que ayudarles a entender que les amamos si importar lo que dicen los de más y tenemos que ayudar a la gente de nuestra iglesia a entender que son niños imperfectos igual que los de más. No pongas mucha presión sobre ellos solo porque son hijos del pastor o misionero. 

Pide Perdón cuando te Equivocas:

Lo mas importante para ser real con nuestros hijos es ser honesto con ellos de nuestros fracasos pedirles perdón cuando nos equivocamos. Mientras algunos lo ven como una debilidad, yo lo veo como una muestra de fuerza. Saben que no somos perfectos entonces cuando tratamos de pintarlo así, y no reconocer nuestros errores nos ven como hipócritas. Cuando les mostramos a nuestros hijos que les amamos y confesamos nuestros errores a ellos, les estamos enseñando que Dios igual nos ama y si confesamos a nuestros pecados nos perdona igual. He tenido que confesar varias veces mi error a mis hijos y en vez de tratarme con menos respeto, ellos siempre han mostrado mas respeto y amor. 

Entonces si estás en el ministerio o aun una persona normal sirviendo en la iglesia, presenta el servir a Dios como el mejor privilegio que hay. Reconoce que vas a tener que pagar un precio pero muéstralo como un privilegio y algo que hacen todos como familia. 

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