¿Quiénes Son los Elegidos? Parte 2/3 por Eric Hankins, Ph.D.

by | May 19, 2016 | Ministerio | 0 comments

¿Quiénes Son los Elegidos? Parte 2/3 por Eric Hankins, Ph.D.

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El manejo de Fred Klooster de los datos bíblicos con respecto a la elección en el Evangelical Dictionary of Theology [Diccionario Evangélico de Teología] es típico de la mayoría de los planteamientos evangélicos sobre el tema.[1] Nota que la Biblia nos da un “rico vocabulario para expresar varios aspectos” de la elección. Menciona específicamente (1) ángeles elegidos, (2) elección para el servicio, (3) la elección de Israel, (4) la elección de Cristo, y (5) la elección para salvación, tras lo cual Klooster dice “de lo cual se encargará el resto de este artículo.” Millard Erickson, en tu tratamiento sistemático de la soteriología, reconoce la frecuencia de las ideas colectivas de la elección y la elección para el servicio en la Escritura, pero evita éstas para tratar, como lo hace Klooster, sólo con la idea de la elección individual para la salvación.[2] Grudem, en su teología sistemática, ni siquiera menciona el Antiguo Testamento al distribuir su base bíblica para la doctrina de la elección, entonces eso es todo lo que encuentra en las Escrituras.[3] ¿Qué garantía podría haber al simplemente deshacerse de la totalidad de los datos bíblicos? Frecuentemente escucho que la “elección para el servicio” y la “elección colectiva” son desestimadas como un tipo de ideas de segunda clase con respecto a la doctrina, y así poder apresurarnos en la discusión de cómo Dios escoge a algunos individuos y no a otros.[4] Sin embargo pienso que estamos ignorando la mejor parte de los datos bíblicos al hacer eso. ¿Qué podría parecer la elección si realmente le permitiéramos hablar a la Biblia?

En la Biblia, la elección es la garantía del Padre con respecto a Su misión de salvar el mayor número por gracia a través de la fe en el Hijo por el poder del Espíritu Santo. La elección no se trata de cómo Dios condena; se trata de cómo Dios salva.[5] Esta misión reposa en aquellos dos enfoques soteriológicos: (1) Dios soberanamente desea la salvación de todas las personas y (2) Dios soberanamente desea que la respuesta de fe de todas las personas sea libre a fin de que sea una relación de pacto salvadora. En resumen, la elección es el resultado de la misión de Dios según Su deseo de la salvación de todos y la libertad de todos. La realidad de la libertad significa que no todos pondrán su fe en Jesucristo, sino más bien elección significa que Dios garantiza que una gran multitud será salva por fe incluso dentro del abuso de una libertad pecaminosa y radical.

Ahora, la Biblia no articula los detalles de cómo Dios garantiza que una gran multitud será salva incluso dentro del abuso de una libertad pecaminosa y radical. Simplemente asevera la gloriosa verdad que lo hará. Donde más se acerca a esto se halla en Romanos 8:29 y 1 Pedro 1:1-2 donde las Escrituras afirman que Dios sabe quién va a ser salvo y que ha determinado salvar. Pero los detalles de quién y cómo no se señalan. Las buenas nuevas de la elección en la Biblia, la garantía de la misión de Dios, tienen dos propósitos primarios relacionados con los dos enfoques de salvación y libertad. Primero, la elección surge vez tras vez para reafirmar la aseveración que la salvación de todas las personas es el alcance de la misión. Dios escoge a Adán para tener una relación de pacto que dará como resultado que toda la humanidad reine con Él en una relación de pacto en un cosmos terminado. Dios hace ese pacto otra vez con Noé. El primer escenario explícito de la elección es el de Abraham, que no es escogido por su propio bien, sino que a través de él, todas las familias serán benditas. El pacto es reafirmado y se extiende a través de Israel como un reino de sacerdotes y una luz para los gentiles, y a su vez Dios se los garantiza y lo hace a través de ellos vez tras vez. Finalmente se cumple en el Elegido, Jesucristo, quien es el medio por el cual todas las familias de la tierra serán benditas. La existencia y expansión de la iglesia, llena del Espíritu, conforme a Cristo, y judío y gentil, es la demostración visible de la garantía de la misión de Dios y señala su cumplimiento final en un Nuevo Cielo y Nueva Tierra llena y gobernada por todos los que han puesto su fe en Jesucristo. Hay, empero, una conexión íntima entre los propósitos electivos de Dios por todas las cosas y la respuesta de fe de los individuos. ¿Cómo sabe un individuo si es elegido? Si ha puesto su fe en Jesucristo, es elegido, y esa elección está garantizada.

El segundo énfasis en el propósito de la elección en la Biblia es de reafirmar que esa misión sea cumplida sin importar el cuán mal los humanos abusen de su libertad sin fe y echen a perder el mundo. Entonces, en los talones de la caída de Abraham se halla la promesa de un Nuevo Adán que deshace la maldición y restaura la promesa de un reinado transformador del mundo con Dios. Después del diluvio hay un pacto con Noé; después de Babel hay un pacto con Abraham. Del intento de genocidio de Faraón nace Israel. Al becerro de oro le siguen las nuevas tablas, la caminata por el desierto es seguida por la segunda entrega de la ley, la rebelión por un nuevo juez, Saúl por David, el Exilio por el Retorno, el Pacto Antiguo por el Nuevo. Todo esto señala a Cristo, que trae un Nuevo Pacto mediante Su sangre para el perdón de los pecados y la compra de un pueblo de la esclavitud espiritual. No importa cuán mal nos volvamos, Dios nunca renuncia. Y no importa cuán mal las cosas se tornen para el pueblo de Dios, Dios continuamente muestra Su capacidad para incorporar el abuso de la libertad dentro de Su plan para la salvación máxima a través de ellos. En resumen, la elección funciona como teodicea. [6] ¿Qué es la palabra de Dios ante la maldad? Él dice, “Nunca renunciaré a Mi garantía de salvar a muchos a través de la fe.” Esta garantía electiva está centrada en la sustitución: aquellos mediante los cuales viene la elección siempre sufren por aquellos que no son escogidos. Dios escoge a los escogidos para sufrir en lugar de los no escogidos.

Dentro de este entendimiento de referencia se presentan ocho dinámicas en la articulación de la elección del Antiguo y Nuevo Testamentos: (1) La elección es de Dios. Si no hace todo el trabajo proveyendo, iniciando y supervisando la salvación entonces no hay salvación para nadie. Elección significa que Dios garantiza el salvar. (2) La elección es escatológica. La garantía del plan salvador de Dios será visto a plenitud al final de la historia. (3) La elección es completa. Su propósito es llevar salvación a muchos. (4) La elección tiene carácter de pacto; requiere una respuesta de fe. El llamado y la respuesta están sucediendo al mismo tiempo.[7] (5) La elección viene a través de una persona y va hasta el máximo número. Dios renueva Su garantía vez tras vez en respuesta a la rebelión de muchos a través de la fe de uno. (6) La elección es colectiva. Primariamente trata con grupos; trata con los muchos. Los individuos se ven como parte del grupo elegido mediante una fe en aquel mediante el cual el ofrecimiento del pacto ha llegado. (7) La elección es vicaria. Abarca el abuso de la libertad, el cual tiene gran valor para la teodicea y la seguridad. Los más oprimidos y los menos benditos son de hecho los objetos del favor de Dios y son importantes para los planes finales del cosmos. El rechazo de los rebeldes provoca el avance de los propósitos de Dios para la salvación máxima. Y, finalmente, (8) la elección es misional. La salvación de Dios va a un máximo número a través de Su gente escogida y su fidelidad a Su pacto en Cristo.

Permítame presentar dos ejemplos bíblicos de cómo funcionan estos temas de la elección, uno del Antiguo Testamento y uno del Nuevo Testamento. El fundamento para el punto de vista bíblico de la elección es la elección de Dios de Israel. El significado de elección en el Nuevo Testamento tiene su raíz en su significado en el Antiguo. Y aquí está lo que es importante: la elección en el Antiguo Testamento no significa que Dios escoge Israel y rechaza a los demás. La elección de Israel y lo que le trae no está puesto en contra de lo que no es y nunca será dado a todos los demás.[8] La primera mención explícita de elección en el AT y el arquetipo para la elección a lo largo de las Escrituras es la elección de Dios de Abraham. El punto de su elección, y la elección de Israel en él, es que el deseo de Dios de la salvación de mundo entero puede ser mostrado en la historia. Dios elige a Abraham para que todas las familias de la tierra sean benditas a través de él.

  • S. Lewis lo pone de este modo:

Cuando vemos dentro de la selectividad que los cristianos le atribuyen a Dios, no encontramos ningún “favoritismo” del cual teníamos miedo. Las personas “escogidas” son escogidas no por su propio bien (de hecho no es para su propia honra o placer) sino por los no escogidos. A Abraham se le dice que “en su simiente” (la nación escogida) “serán benditas todas las naciones.” Esa nación ha sido escogida para llevar una carga pesada. Sus sufrimientos son grandes; pero como lo reconoció Isaías, sus sufrimientos sanarán a otros. En la Mujer finalmente seleccionada recae la mayor profundidad de la angustia maternal. Su hijo, el Dios encarnado, es un “varón de dolores,” aquel varón en quien la Deidad descendió, el varón que puede ser legítimamente adorado, es el preeminente en el sufrimiento.[9]

La elección de Abraham es, ante todo, de Dios. La elección de Dios de un arameo errante adorador de ídolos y sin hijos para deshacer el desastre de Génesis 1-11 muestra a plenitud Su dirección en todas las cosas[10] Segundo, la elección de Abraham es escatológica. Es una promesa para el futuro que nunca ve en su vida. Sólo en Isaac tiene una vislumbre de la promesa creíble de una nación tan innumerable como la arena o las estrellas. Tercero, la elección de Abraham es completa, el alcance de hecho es masivo, todas las familias de la tierra. Cuarto es el rol importante de la respuesta real de Abraham en fe para cerrar el circuito del deseo de Dios de salvarlo a él y a través de él al mundo entero. La elección de Dios de Abraham es ratificada por la fe de Abraham que da como resultado su justificación. Esta es la trayectoria de la actividad de elección de Dios que se ve vez tras vez. El ofrecimiento del pacto es extendido por gracia y sólo por gracia, y es acompañado por señales y maravillas de la presencia y poder manifiesto de Dios, atrayendo dramáticamente a un pueblo reacio. Pero la respuesta de fe importa y su rechazo del pacto lo invalida para ellos y afecta la revelación del deseo salvífico de Dios de todos. Quinto, la elección de Abraham viene de uno para los muchos. Sexto, la elección de Abraham es colectiva. Una nación nace en él y a través de esa nación todas las naciones serán benditas. Séptimo, la elección de Abraham ofrece la vicariedad como la solución al problema de la maldad. ¿Qué va a hacer Dios acerca del abuso pecaminoso y radical de la libertad en Génesis 1-11? ¿Cuál es la respuesta de Dios para la falta de hijos de Sara? ¿Cuál es la respuesta de Dios ante la impaciencia pecaminosa de Sara y Abraham? ¿Cuál es la respuesta de Abraham al llamado de Dios de sacrificar a Isaac? Dios no cambiará Su plan para salvar, y nunca renunciará. Es tan soberano que puede incorporar ese abuso de libertad y el quebrantamiento resultante dentro de Sus planes finales. De hecho, como lo dice Lewis, Dios escoge a Abraham para llevar el quebrantamiento de todas las naciones, la muerte de las naciones, a fin de que la vida salga a las naciones. Finalmente, la elección, a causa de todos los componentes listados anteriormente, es sustitutoria. Octavo, el propósito de la elección de Abraham es rescatar a todos los habitantes de la tierra.

Con respecto a Abraham, entonces, la elección se refiere al plan de Dios de hacer todo lo que es necesario para salvar a un pueblo no merecedor y no esperado mediante la fe en Su ofrecimiento del pacto, el cual, a través de ellos, va al mundo entero. Dentro de los hechos del amor de Dios por el mundo y Su deseo de verdaderas respuestas de fe en la elección de Israel, vemos las mismas afirmaciones mencionadas anteriormente para obtener un punto de vista correcto de la elección: Dios desea salvar a todos y da Su don de libertad libertaria para toda persona. La elección no significa que Dios ha escogido a cada israelita irresistiblemente y ha rechazado a las naciones permanentemente. Eso se opone a la historia del Antiguo Testamento.

Estas ocho dinámicas revelan que el texto del Nuevo Testamento citado mayormente como prueba que la elección significa la elección arreglada de Dios de algunos y no de otros, están de hecho aseverando un punto opuesto. Romanos 8:29-30 y los capítulos 9-11 son discutiblemente los “pasajes pilares” para el punto de vista de la elección de los calvinistas, pero de hecho encajan hermosamente dentro de esta matriz y revelan que las intenciones salvadoras de Dios son para todos, no sólo para unos cuantos selectos. No hay duda que la elección de Israel forma la base de estos capítulos. Sea lo que signifique elección aquí, debe ser cotejado con lo que Dios estuvo haciendo en Su elección de Israel.[11] El punto de Pablo en la epístola de principio a fin es que, como el apóstol judío a los gentiles, está proclamando que el compromiso de Dios de traer la salvación al mundo a través de Israel ha sido cumplido en el Mesías de Israel y a través del pueblo del Mesías. En Romanos 9-11, el pacto de Dios con Israel es la fuerza impulsora. La pregunta de 9:6 (¿Ha fallado el pacto de Dios con Israel?) se responde en 11:25-26 (la resistencia presente de Israel al evangelio es temporal, propuesta por Dios para la máxima salvación entre los gentiles, la cual dará como resultado que todo Israel sea salvo.) La conclusión de este plan se exclama en el versículo 32: “para tener misericordia de todos.” ¿Quién se beneficia de estas promesas del pacto? Todo aquel que cree (Romanos 10:9-13).

Primero, no hay duda que Pablo habla de la soberanía absoluta de Dios en el plan de salvación en Romanos 9:6-29. Dios, de hecho, puede salvar a quien desee de la forma que desee, pero la pregunta es, “¿A quién y cómo quiere salvar Dios?” ¿Quiere salvar a algunos y no a otros? Así de difícil parece ser el punto del pasaje que termina con la proclamación que habrá misericordia para todos. El punto de Romanos 9 es que nada puede detener el plan de Dios para la salvación máxima, ni siquiera la infidelidad de Israel. De hecho, su desobediencia temporal es de hecho parte de ese plan.

Segundo, este pasaje entero es completamente escatológico. El final de Romanos 8 habla de la esperanza de glorificación para los elegidos, y la conclusión del argumento en Romanos 11 es que hay una amplia diferencia entre los endurecimientos temporales de Israel y Sus planes finales de “misericordia para todos.” Todo este pasaje está en tiempo futuro.

Tercero, para Pablo, los propósitos electivos de Dios son completos. El argumento de Pablo crece en intensidad hasta su conclusión en 11:32 en una venida masiva de fe de judíos y gentiles.[12]

Cuarto, mientras que Pablo, en 9:29, no vacila sobre la absoluta soberanía de Dios, se vuelve al siguiente versículo para argumentar enfáticamente que la propia incredulidad de Israel es la causa precipitante del actual rechazo de Dios de ellos, el remedio para lo cual es la fe en Cristo para todo aquel que confiese y crea (9:30-10:16). No todos oirán las buenas nuevas (“¿Cómo pueden creer en aquel de quien no han oído?”) y no todos creerán (“Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor”). Pero el punto de Pablo sobre la elección en Romanos 9-11 es claro: Dios nunca abandona a la gente. Nadie está fuera de Su alcance o misericordia. Cualquiera puede ser salvo. Sus propósitos de elección para la salvación máxima son imparables, pero ellos incluyen plenamente las respuestas reales de las personas al evangelio.

Quinto, Pablo es el teólogo del “Uno para los Muchos” en el AT y cómo eso se cumple en Cristo. Ya lo ha discutido minuciosamente en Romanos 5:12-21, y se muestra en el centro de este pasaje en Romanos 10:5-17. Cristo es el cumplimiento del Nuevo Pacto prometido a Israel en Deuteronomio 30:12-14 (Romanos 10:6-8). La creencia en el Señorío del Cristo Viviente da como resultado la salvación de muchos.

Sexto, la elección en Romanos 9-11 es colectiva. Pablo está hablando de los tratos de Dios con dos grupos, los judíos y los gentiles, quienes están siendo hechos uno en un grupo (Romanos 11:16-24). La elección de Dios de Israel (y Su administración soberana de la incredulidad de Israel) ha dado como resultado la venida de los gentiles, cuya credulidad a través del endurecimiento temporal de Israel dará como resultado que “todo Israel” sea salvo (Romanos 11:26).[13]

Séptimo, sobre la sustitución y la teodicea, en el capítulo 8, Pablo habla de los sufrimientos presentes de los elegidos, sufrimientos propios y sufrimientos por el quebrantamiento continuo del mundo y que de hecho testifican de una gloriosa esperanza futura. El sufrimiento de los elegidos de Dios sublima el sufrimiento de toda la creación y su glorificación inaugurará la restauración de todas las cosas. Además, hay una sensación en la cual la totalidad del 9-11 es teodicea, una respuesta a la pregunta de maldad con respecto a Israel. ¿Cómo pudo Dios permitir que esto le suceda a Su Pueblo Escogido? ¿Cómo pudo Su pueblo del pacto alejarse de su Mesías? ¿Ha fallado la palabra de Dios? Romanos 9-11 es una discusión de la justicia de Dios ante una maldad inesperada. El punto de Pablo es que la presente rebelión de Israel es de hecho parte de plan para llevar salvación al mundo entero (9:17-18; 11:11-15). El injerto de los gentiles necesitaba un rompimiento de Israel. “Pueblo Mío” llega a ser “No Mi Pueblo” para que los que están alejados puedan ser traídos cerca. Dios está endureciendo a Israel por un poco de tiempo, no de acuerdo a alguna voluntad para salvar a algunos y no a otros, sino según Su voluntad revelada para salvar a cualquiera y a todos los que crean. Esto ayuda al punto más grande de Pablo sobre la teodicea en su conclusión: Dios ha sujetado a todos en desobediencia para que pueda tener misericordia de todos (11:32). La obediencia de los creyentes gentiles ante la hostilidad de los judíos es vicaria también y produce un camino para que aquellos “enemigos del evangelio” sean salvos. Y, octavo, otra vez, todo esto da como resultado el cumplimiento de la misión de Dios en la elección: la máxima salvación a través del evangelio de los sufrimientos y victoria de Cristo, el cual es el punto de toda la epístola.

¿Qué es lo fundamental para nosotros con respecto a lo que la Biblia dice sobre la elección que podría informarnos teológicamente como bautistas del sur? La Biblia nos da la elección a fin de decirnos que, sin importar qué, Dios va a salvar a multitudes por fe en Su Hijo, y va a usar la obediencia doliente de Su pueblo para hacerlo. Cuando Él salva sella, y cuando salva nos redime para el servicio. Su plan no está basado en nuestra obediencia o capacidad, sino en Su gracia a través de Su Hijo mediante Su Espíritu. De hecho, se permite que el quebrantamiento y castigo de Su Escogido y Su pueblo escogido sustituyan el quebrantamiento y castigo debido a los no escogidos.[14] Dios demuestra que nunca renunciará. Lo que hacemos importa, pero no puede cambiar Su plan de salvar al número máximo por fe. Este plan imparable es conducido por Su deseo de salvar a todos mientras se toma en serio la realidad y consecuencias de la libertad.

 

Por Dr. Eric Hankins, pastor de la Iglesia First Baptist, Oxford, Mississippi.

 

[1]Klooster, “Elect, Election.”

[2]Erickson, 937.

[3]Grudem, 670-73. Cf. Garrett, 472-81, who devotes four pages of text apiece to the Old and New Testaments in laying out the biblical basis for his doctrine of election.

[4]Garrett asks, “Is it possible that Augustine and later Calvin, with the help of many others, contributed to a hyper-individualization of this doctrine that was hardly warranted by Romans 9-11, Eph. 1:3-14, and 1 Pet. 2:9-10?” (494).

[5]Ekaterini G. Tsalampouni, “‘Election’ and the ‘People of God:’ An Orthodox Theological Perspective,” Ecumenical Review 64 (2012): 16.

[6]N. T. Wright, The New Testament and the People of God, in Christian Origins and the Question of God, vol. 1 (Fortress: Minneapolis, 1992), 259-60: “The technical term for this doctrine [Judaism’s combination of monotheism and theodicy] is election. The creator god has found a way of restoring his world: he has chosen a people through whom he will act.”

[7]Keathley, “Salvation,” 707, 718-20.

[8]Charlie Trimm, “Did YHWH Condemn the Nations When He Elected Israel? YHWH’s Disposition toward Non-Israelites in the Torah,” Journal of the Evangelical Theological Society 15 (2012): 536.

[9]Lewis, Miracles, 142.

[10]Ibid., 140: “[Christianity] does not tell of a human search for God at all, but of something done by God for, to, and about, Man. And the way in which it is done is highly selective, undemocratic to the highest degree.”

[11]Douglas Moo, The Epistle to the Romans, NICNT (Grand Rapids: Eerdmans, 1996), notes, “In these chapters, Paul is not simply using Israel to illustrate a theological point, such as predestination or the righteousness of God. He is talking about Israel herself, as he wrestles with the implications of the gospel for God’s ‘chosen people’ of the OT” (548). Robert H. Mounce, Romans, NAC (Nashville: B&H, 1995), observes: “Paul was not building a case for salvation that in no way involves the consent of the individual. Nor was he teaching double predestination. Rather, he was arguing that the exclusion of so many Jews from the family of God did not constitute a failure on God’s part to maintain his

covenant relationship with Israel. He had not broken his promise to the descendants of Abraham” (199). Cf. Garrett, 479.

[12]James D. G. Dunn, Romans 9-16, WBC, vol. 38b (Dallas: Word, 1988), 519.

[13]Tsalampouni, 20-22.

[14]Lewis, Miracles, 143: “And certainly we have here come to a principle very deep-rooted in Christianity: what may be called the principle of Vicariousness. The Sinless Man suffers for the sinful, and, in their degree all good men for all bad men.”

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