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La transición hacia los nuevos líderes #2

by | Ago 4, 2016 | Ministerio | 0 comments

El Tiempo es la Clave

También pienso que el tiempo es la clave. Y sé que mientras más tiempo se quede más difícil será para todos. Pablo entraba y salía rápidamente algunas veces. Algunas veces simplemente estaba una cuestión de semanas. Otras veces permanecía más tiempo—meses. Pero mientras más tiempo se quede el proceso será más difícil. Y si espera hasta que crea que está listo, probablemente esperará mucho tiempo. Esta es una de aquellas áreas en las que tiene que confiar a la gente en las manos de Cristo y darse cuenta que no son suyos. No tiene que retirarse muy pronto, pero sí tiene que asegurarse de retirarse de una forma que les permita crecer y alimentarse y que no lleguen a ser dependientes de su presencia allí.

¿Está Lista la Iglesia para el Cambio?

Reconozca la fase de madurez de la iglesia—una iglesia crecerá en una diversidad de formas y puede usar muchas medidas diferentes para considerar cómo está creciendo la iglesia y responder la pregunta, “¿Está lista la gente?” Hablaremos de ello más adelante.

Pero este es el tipo de progresión que a menudo veo: Como misionero—como plantador de iglesias transcultural—entra en un escenario y de hecho se convierte en un aprendiz. Aprende de la audiencia. Aprende de la cultura. Necesita ser oyente, uno que recibe de ellos para entender mejor quiénes son. Luego eso le permite ser un mejor evangelista porque sabe dónde están. Conoce las necesidades y la visión mundial que tienen. Pasa de ser evangelista a ser maestro porque la gente viene a Cristo. Ahora les ayuda a madurar como seguidores de Cristo. Es un hacedor de discípulos.

Luego comienza a retirarse un poco. Es el consejero residente. Todavía está allí con ellos y todavía les ayuda, pero felizmente para ese momento nuevos líderes han emergido y ya no es la persona responsable. Los creyentes nacionales están asumiendo responsabilidades y todavía se encuentra con ellos—todavía camina al lado de ellos—pero otros líderes han emergido y es así que es el consejero residente. Y luego el siguiente paso sería que sea el consejero itinerante. No está allí todo el tiempo. Viene y visita; escribe; permanece conectado con ellos. He visto que este proceso es un proceso útil para ayudar a la gente en la transición hacia una etapa donde la iglesia llega a ser indígena y no dependiente de la presencia de algún misionero. Entonces se mueve de ser un consejero residente, donde está ayudando allí, a ser un consejero itinerante, donde todavía está allí y ellos todavía pueden hablar con usted. Todavía escribe cartas. Todavía los visita ocasionalmente. Pero el nuevo liderazgo ha emergido.

Entonces ver aquellas fases es importante para pensar detenidamente en la pregunta, “¿Cómo nos movemos hacia la transición?” A menudo he visto que hay algunos misioneros que llegan allí y piensan, “Voy a quedarme aquí. No me voy a mover.” Ni siquiera piensan en ayudar a la iglesia a crecer en sus diferentes etapas. Y así como ayudamos a un niño a moverse de una etapa a otra—cuando recién empieza a caminar hasta ser estudiante de primer grado y luego pasar a la secundaria—nosotros también le ayudamos a la gente a pasar por aquellas etapas. Como plantadores de iglesias también tenemos que ayudar a la iglesia a moverse por aquellas fases.

Busque Consejo de Líderes Respetados que No Son Parte de la Iglesia Local

Me gustaría animarle a que haga unas cosas cuando piense en la transición. Una de las cosas que he visto que es útil es preguntarle a líderes respetados, que no son de la iglesia, que nos digan lo que piensan. Haga que frecuenten su iglesia y que interactúen con sus congregantes. Permita que le den su opinión porque usted a menudo no puede ver las cosas claramente por estar en medio de la iglesia. Usted ve las imperfecciones. Ve las debilidades. Puede que no vea las fortalezas. Puede que no vea lo que alguien de afuera puede ver. Y en Japón me fue muy útil obtener el consejo de otros líderes de iglesias japonesas para que vean cómo estaba nuestra iglesia y si estaba lista para comenzar la transición.

Liberación sin Abandono

Le animaría a que mantenga la relación. Asuma el rol de animador de los creyentes y los nuevos líderes. Ellos necesitarán ese estímulo. Necesitan saber que no los ha abandonado, que todavía cree en ellos, que ora por ellos y que está allí cuando necesitan su ayuda.

La Empatía con Otros Tiene que Involucrarse en la Transición

Y finalmente me gustaría que considere eso: póngase en los zapatos de los jugadores. Y hay tres jugadores principales cuando piensa en la transición: se encuentra el nuevo líder que asume la iglesia; el líder antiguo—esa persona es usted, probablemente—que se está retirando; y también la congregación. Cada uno de los miembros pasa por una diversidad de fases y sentimientos emocionales cuando se realiza la transición de un líder a otro.

Las tres veces por las que he pasado esta transición han sido un poco diferentes, porque dos fueron en un equipo de plantación de iglesias, es así que esas fueron un poco más fáciles. Nunca fui la persona responsable en alguno de esos equipos. Pero en la primera plantación de iglesia, la cual plantamos mi esposa y yo, tuvimos una transición difícil en el sentido que la gente pasó de tenernos allí todo el tiempo a que no estemos para nada. Y ellos eran todo lo que habíamos conocido, y muchos de ellos eran nuevos creyentes, y es así que habíamos caminado con ellos por sus primeras etapas de fe hasta verlos crecer como seguidores de Cristo. Entonces fue muy importante la forma en que manejamos aquellas transiciones. Tiene que tener cuidado con regresar y herir el nuevo liderazgo. Tiene que darles espacio para que comiencen a desarrollarse como líderes. Ellos harán las cosas de manera diferente. Eso es natural. Y tenemos que estar dispuestos a permitirles hacer eso porque ahora ellos son los que sirven. Tenemos que tener mucho cuidado con eso.

Entonces las transiciones pueden ser difíciles, pero necesitan pensarse con detenimiento. Y necesitamos ser deliberados en nuestro andar con ellos a lo largo del proceso y tener líneas abiertas de comunicación con el nuevo liderazgo para que entiendan nuestro corazón y deseo, tienen que saber que estamos orando por ellos y que estamos allí para animarlos—pero que no vamos a regresar, asumir la conducción y echarlos. Es así que he visto buenas transiciones así como malas transiciones en mi vida, pero pienso que de hecho es muy útil ser muy deliberados con respecto a la consideración de los pasos en la transición.

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