¿Está Perpetuando una Marca o Transmitiendo la Creencia?

by | Jun 20, 2016 | Ministerio | 0 comments

¿Está Perpetuando una Marca o Transmitiendo la Creencia?

by | Jun 20, 2016 | Ministerio | 0 comments

¿Cuál es su causa? ¿Cuál es su bandera? ¿Qué tipo de difusión le apasiona? Si no es la verdad bíblica, entonces quizás es una “marca.”

La creencia es más grande que la marca. La perpetuidad de la verdad bíblica es mucho más importante que la perpetuidad de una marca. Y para ser honesto, mientras más difunde la marca más disminuye y devalúa la doctrina.

Por ejemplo, en un tiempo los órganos fueron parte de la “marca” en la mayoría de las iglesias. ¿Qué estaría diciendo, si en el tiempo en que los órganos comenzaron a desaparecer, izase una bandera en nombre de los “órganos de la iglesia”? ¿Qué si eso llegase a ser mi mantra? Si predicase sobre los “órganos de la iglesia” con el mismo fervor o incluso más fervor que con el que predicase el evangelio, de hecho le estaría dando un valor práctico y más grande a la marca en relación a la creencia. (Hay millones de formas en las que esto se aplica.)

En tal caso, le estaría enseñando a una generación que el instrumento de la iglesia antigua es más importante, más significativo y más valioso que la doctrina que no estaría predicando. Esto es muy peligroso porque produce una generación que es rehén de una marca y no está arraigada en la creencia bíblica.

Elevar una marca hasta el mismo valor o énfasis que recibe la doctrina bíblica no es “elevación” de ninguna manera. Es la devaluación de la doctrina. Una de las mejores formas de levantar la doctrina es distinguiéndola claramente de la marca—o tradiciones en el ministerio menos importantes.

Sea que sea una iglesia con música rock, iglesia política, iglesia natal o iglesia del viejo estilo—no hay una marca que no se aparte, en cierto momento, de la esencia del Cristianismo a favor de las tradiciones añadidas al Cristianismo. Jesús peleó contra la ascensión de la tradición, la cual en sus días era principalmente la “marca” de los fariseos.

Como nota aparte, no todas las tradiciones son malas. En 2 Tesalonicenses 2:15 se nos ordena, “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina (tradición) que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” Así como la palabra “cambio,” la palabra “tradición” también requiere de un contexto para determinar su valor.

Jesús claramente nos advirtió de las tradiciones a las que se les pone más valor que la verdad. Marcos 7:9, “Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.” Marcos 7:13, “Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.” Colosenses 2:8, “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.”

La marca (tradición) no siempre es mala—lo es cuando supera o disminuye la doctrina. Nadie lo diría de este modo, pero funcionalmente y prácticamente, a menudo el mensaje se trata más de la marca que de la creencia bíblica. (Como si nos aburriésemos con la Biblia por lo cual necesitamos hacer que diga “más” de lo que dice.)

La marca está compuesta del estilo, la forma de hacer las cosas, las tendencias y las cosas que están atadas a un contexto generacional o de temporada—las marcas y tradiciones de una “era.” Pero la creencia bíblica—la doctrina—cruza todas las culturas, contextos y eras.

La marca se desgasta de una generación a la siguiente. La doctrina siempre es pertinente a lo largo de todas las generaciones. Cuando la marca triunfa sobre la doctrina, la misma marca, que una vez fue identificada como protectora o luchadora de la doctrina, puede de hecho llegar a ser el elemento disuasivo de la doctrina.

La marca no es producida por la doctrina, es producida por grupos de hombres. La verdad bíblica no produce una marca, produce vida nueva. Si la doctrina produjese la marca, todos los cristianos de todas las culturas y eras habrían sido exactamente los mismos en muchas formas.

Toda marca fue en un momento “chévere.” Sí, toda marca fue, en alguna ocasión, entendida “en el tiempo”—incluso lo que hoy es llamado “pasado de moda.” La creencia bíblica nunca se desvanece con el transcurrir de las eras—trasciende toda era.

La marca no lo cimentará espiritualmente ni lo arraigará emocionalmente—porque es temporal. La doctrina bíblica será un fundamento seguro para usted y todas las generaciones futuras—porque es eterna.

La marca le hace “sentirse” cómodo en el momento—como una manta de seguridad. La doctrina para nada se trata de sentimientos, sino se trata de verdad y promesa—esperanza eterna—como en la “seguridad eterna.”

La marca lo atrae hacia otros que son como usted. La doctrina lo ata a un cuerpo fiel de creyentes bíblicos y seguidores de Cristo a lo largo de muchas culturas alrededor del mundo, a lo largo de muchos siglos y muchas marcas.

La marca finalmente morirá, ¡pero la creencia es aquello por lo cual usted moriría! Hay marcas que yo permitiría que mueran, pero también hay un cuerpo de creencia por el cual gratamente moriría.

La marca envejecerá. La creencia nunca envejece. Jesús prometió que las puertas del Hades nunca prevalecerían contra Su iglesia. Su Palabra es eterna e indestructible. Las marcas no lo son.

Las marcas son los “nuevos senderos” (aunque le parezcan viejas para usted) pero la doctrina es el “sendero intemporal y eterno.” Por ejemplo la “marca” bautista tiene, en el mejor de los casos, unos cuantos cientos de años. Pero la creencia y la doctrina bautista es la “fe una vez entregada”—la Palabra de Dios verdadera y eterna.

Las marcas vienen y se van, pero la creencia en la sana doctrina bíblica debería afianzarnos hasta la eternidad.

El predicar una marca más que una creencia le dice a la siguiente generación, “Estoy más interesado en que se vean como me veo que en que crean lo que creo.”

Líder joven—¡tenga cuidado! Muchos hoy en día simplemente están cambiando una marca por otra. Su “cambio” está más relacionado con la marca que con la creencia. Usted no es el rehén de una marca—nunca. No permita que nadie lo haga un rehén—de hecho, no tenga miedo de quedarse “sin marca.” No tenga miedo de que su doctrina sea lo único que lo defina, no permita que lo defina un grupo de personas. El cambiar una marca por otra marca no es necesariamente el camino correcto.

Un compromiso profundo y perdurable con la verdad bíblica es lo que hará que su ministerio sea durable, fructífero y sostenible en la tierra del cambio de marcas. A propósito, lo bíblico no es una marca mala.

Las iglesias saludables no le dan mucha importancia a la marca pero sí a la creencia. La buena doctrina es lo primordial en una iglesia saludable, y es lo que el pueblo de Dios necesita más. La marca no alimenta el alma, la buena doctrina sí. La marca no ministra al corazón, la buena doctrina sí.

La mayoría de los cristianos no se preocupan de las marcas y de las afiliaciones de ministros—mayormente sólo necesitan la Palabra de Dios para abrirse paso en la vida la siguiente semana. La buena doctrina los unirá de una forma que la marca nunca lo hará.

Las iglesias y los cristianos que enfatizan las marcas se parecen más a un espectáculo de porristas celosos—muchos participan, pero generalmente son de corta duración. Las iglesias y los cristianos que están edificados en la creencia son como el árbol plantado junto a corrientes de aguas de Salmos 1 –estará profundamente arraigados, tendrán amplio alcance y una salud sostenible.

Un pensamiento final: La siguiente generación probablemente no apoyará su marca. Pero pueden enamorarse del cuerpo de la creencia bíblica. Y felizmente, rechazar una marca no significa que lo rechazan a usted o su creencia.

Si ha sido testigo de que una gran parte de cristianos jóvenes “se han apartado”—¿no sería triste descubrir en el cielo que se apartaron de la marca más que de la creencia bíblica?

¿No sería lamentable que ver que hemos levantado más la tradición que la verdad?

Si ha sido testigo de que una iglesia o ministerio se hizo pedazos después que su líder se retiró, renunció, murió o fue arrestado—quizás ésta estuvo edificada sobre una marca más que sobre la creencia bíblica.

Norteamérica está salpicada de “iglesias y ministerios de pueblos fantasmas” que una vez tuvieron marcas prósperas. Pero a pesar que aquellas marcas murieron, ¿no es sorprendente ver cómo Jesús sustentó Su Palabra y Su evangelio, que todavía está prosperando alrededor del mundo?

Téngale aprecio a su marca. Pero difunda la creencia bíblica.

No hay nada de malo con que le guste su marca, pero muera por su creencia.

Sea su marca, pero sepárese de otros por la creencia—no la marca.

Disfrute su marca, pero párese sobre su creencia.

Probablemente no pueda trasmitir su marca. Morirá con usted.

¡Pero siempre puede transmitir su creencia bíblica!

Con palabras simples—la siguiente generación de cristianos probablemente “no se verá como usted” pero de hecho pueden “creer como usted”—siempre que perpetúe la creencia, y no meramente la marca.

Escrito por Carey Schmidt y publicado originalmente aquí.

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