Donde hay personas hay problemas #Pastor Jorge Muñoz

by | May 15, 2018 | Ministerio | 0 comments

Donde hay personas hay problemas #Pastor Jorge Muñoz

by | May 15, 2018 | Ministerio | 0 comments

Cuando entré al ministerio sabía que no todo iba a ser color de rosas, sabía que tendría que enfrentar problemas, pero por mucho que alguien haya leído libros o tomado clases en un seminario para saber cómo abordarlos, nunca será igual a enfrentarlos en la práctica. Eso es mil veces más difícil.

Antes de seguir debo hacer una aclaración. Quienquiera que esté leyendo esto no quiero que pienses que me estoy quejando o que es un artículo para desahogarme por cuán mal me ha tratado la gente o que quiero renunciar a todo y trabajar en el ministerio es lo peor.

¡Al contrario! ¡Me encanta trabajar en el ministerio con personas! Pero estoy escribiendo este artículo porque es algo que enfrentaremos en el ministerio tarde o temprano y que debemos saber afrontarlo. ¿Por qué? Porque trabajamos con personas pecadoras y, para sorpresa tuya, también nosotros somos pecadores. Esa combinación siempre traerá problemas.

Cuando enfrenté mi primer problema en el ministerio, pensé que todo se derrumbaría, pensé que no sería capaz, pensé que era el peor pastor del mundo, pensé que todo iría de mal en peor.

Pero, por la gracia de Dios, una de las cosas que me has me ha animado cuando enfrento problemas es saber que no estoy solo, ya que abro mi Biblia y me doy cuenta que, los grandes hombres de Dios han enfrentado problemas mucho más grandes que yo en mi corto ministerio.

Uno de los ejemplos es Nehemías. Estoy estudiando la vida de Nehemías estas últimas semanas y también estoy predicando su libro en mi iglesia. Ha sido un desafío para mí. Si hay un líder destacado de cómo aprender a liderar a otros es Nehemías. En el capítulo 4 encontramos que él enfrentó oposición desde afuera. Sambalat, Gesem y Tobías se burlaban de él y de todo lo que él estaba haciendo. Lejos de desanimarse acudió a Dios en oración. Ese fue su escape. Orar y orar. Orar e identificarse con su pueblo.

Así él pudo frenar el ataque del enemigo desde afuera. Pero lo peor no fue eso, ya que en el capítulo 5 encontramos que Nehemías ya no está luchando con la oposición que proviene de afuera sino con la oposición que proviene de adentro. ¡Desde su propio pueblo estaban surgiendo los problemas!

Me imagino la frustración de Nehemías; pudo enfrentar la oposición que viene de afuera porque supo animar al pueblo y orar junto con ellos, pero ¿cómo lo haría si su propio pueblo estaba dividido ya que los más ricos esclavizaban a los más pobres y eran egoístas con sus posesiones?

Creyentes esclavizando a otros creyentes no es algo nuevo dentro del pueblo de Dios. Pero lo que me anima al ver la vida de Nehemías es su determinación. Nehemías se enojó, es verdad, pero no pecó, ya que luego tomó un tiempo para meditar, conversar con Dios, ¡contar hasta diez! Y luego reprendió…con amor.

Me encanta el capítulo 5 porque empiezan con problemas graves, pero termina todo el pueblo unido gritando ¡Amén!

Lo que aprendo de Nehemías es que enfrentaré problemas, es verdad, no puedo rehuir de ellos, porque o los provocaré yo mismo o el pueblo peleará entre sí. Es algo que debemos enfrentar, pero siempre hay una salida. Nehemías fue un verdadero líder, lidió con el problema, no rehuyó, meditó y confrontó. ¡Cuánta falta hace eso en mí vida! Esa ecuación perfecta: meditar y confrontar. No lo olvides: meditar y confrontar. Hay problemas, pero debes meditar y confrontar.

Para terminar, me gustaría compartirte cuatro aplicaciones que nos comparte Warren Wiersbe de este pasaje:

  1. Espere que surjan problemas dentro de su pueblo. Allí donde hay personas, existe la potencialidad para los problemas. En donde quiera que prospera la obra de Dios, el enemigo se va a esforzar para que empiecen los problemas. No se sorprenda cuando su gente no puede llevarse siempre entre sí.
  2. Enfrente los problemas con valor. Ore al Señor para abordar el problema tanto como sea posible.
  • Esté seguro que su propia integridad esté intacta. Una conciencia culpable le privará a usted de la autoridad espiritual que usted necesita para ejercer liderazgo.
  1. Vea en cada problema una oportunidad para que el Señor obre. Todo lo que decimos y hacemos debe estar motivado por el amor, controlado por la verdad y hecho para la gloria de Dios.

 

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