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¿Cómo podemos crecer como esposos? Parte 2 por Jonathan Ramirez

by | Nov 18, 2016 | Ministerio | 0 comments

PRINCIPIO TRES: Ser un ejemplo positivo.
Pedro dio instrucciones a los creyentes con cónyuges incrédulos a dar un buen ejemplo. 1Pedro 3:1-2.
Usted no puede cambiar a su cónyuge pero uno mismo sí.
No juzgue tan pronto el comportamiento del otro, sino más bien, asegúrese de cumplir sus responsabilidades como esposo o esposa que es. Efesios 5:25.
El cumplir con nuestros deberes es ser de buen ejemplo o de buen testimonio antes los demás.
Tito menciona las obligaciones de la mujer cristiana. Tito 2:4.

PRINCIPIO CUATRO: Comunicarse en amor.
De novios estábamos en sintonía, ya casados como que no estamos sintonizados en la misma frecuencia.
Un principio para una buena comunicación. Efesios 4:15.
Tenga cuidado porque sus palabras siempre afectan al otro en positivo o negativo.
Cuando conversen, hágalo con interés y cuidado. Nuestro lenguaje corporal es importante.
Ciertos estudios indican que las parejas pasan menos de 20 minutos a la semana conversando.

Leonard y Natalie Zunin han sugerido la “regla de cuatro minutos” como manera de aprovechar el breve tiempo que tengan juntos. Señalan que el éxito o fracaso de un matrimonio “puede depender de lo que sucede entre un esposo y esposa en sólo ocho minutos del día: cuatro por la mañana al despertar y cuatro al reencontrarse después de un día de trabajo” (“Contacto: los primeros cuatro minutos”, Pág. 133).

El lenguaje, la actitud o la expresión al iniciarse el día pueden afectar toda la relación. Y presten atención especial cuando se reúnan al final del día. Aunque estén cansados, una palabra positiva de ánimo o gratitud, un abrazo o un beso, pueden marcar una diferencia grande en la relación durante el resto del día.

PRINCIPIO CINCO: Orar juntos.
Si ambos son creyentes háganlo siempre, los unirá más, y a la vez escuchará lo que su cónyuge tenga que decir desde su corazón, ¡Quizá se sorprenda!
La oración conjunta hace salir a flote los pensamientos íntimos y personales. De esa manera, mientras oramos a Dios juntos, nos conocemos el uno al otro de forma más profunda.
Si su cónyuge no es creyente, ore cada día por él o ella. 1Pedro 3:1; 1Samuel 1:27.
Dios no necesita de nosotros, nosotros le necesitamos y por eso oramos. Proverbios 3:5-6.

En el matrimonio habrá obstáculos, diferencias e incluso conflictos. Pero con la ayuda de Dios, podemos mejorar nuestro matrimonio, y aun salvarlo si está en peligro.
Esfuércese cada día en vivir conforme a su Palabra por el bien de su matrimonio.

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