La interpretación bíblica es esencial para aplicar la Biblia correctamente

La interpretación debe construirse en base de la observación; la observación conduce a la interpretación. Es el medio para llegar a un fin, no un fin en sí mismo. La meta de estudiar la Biblia no es simplemente determinar lo que dice y lo que significa, más bien es algo que hay que aplicar a nuestra vida. Si fallamos en aplicar las Escrituras, detenemos todo el proceso sin haber terminado lo que Dios quiere que hagamos.

Es cierto que la Biblia nos da mucha información que necesitamos saber acerca de Dios, de nosotros mismos, del pecado, de la salvación y del futuro. Vamos a la Biblia para obtener información y un conocimiento profundo, lo cual es bueno. Pero la pregunta permanece: ¿Qué haremos con esta información y este conocimiento? La interpretación es el paso que nos traslada de la lectura y la observación del texto, a la aplicación; a vivirlo. El estudio de la Biblia es una búsqueda intelectual en la cual buscamos entendimiento sobre lo que Dios dice. Pero el estudio de la Biblia debe ir más allá de esto para incluir la disciplina espiritual, a través de la cual buscamos poner en práctica lo que leemos y entendemos.

Al estudiar la Biblia, la meta es apropiarse de ella en el corazón, no es estudiarla como un simple ejercicio intelectual. Sólo de esta manera pueden los creyentes crecer espiritualmente. La madurez espiritual, en la cual llegamos a ser más como Cristo, no viene solamente porque sabemos más de la Biblia, viene porque sabemos más de la Biblia y porque lo aplicamos a nuestras necesidades espirituales. Esta fue la meta de Pablo; que pudiera animar y enseñar a otros para que llegaran a ser maduros en Cristo (Col 1:28). Y Pedro escribió que deberíamos “desear la leche espiritual para que por ella crezcáis para salvación” (1 Ped 2:2). Pablo escribió que “el conocimiento envanece” (1 Cor 8:1). Jesús les dijo a los líderes judíos de su día: “Ustedes estudian con diligencia las Escrituras” (Juan 5:39 NVI). Pero después añadió que su estudio no tenía ningún valor porque se negaban a venir a Él para obtener la vida (v.40).

Uno de los pasajes clásicos sobre la inspiración de las Escrituras es 2 Timoteo 3:16. Sin embargo, la mayor parte de ese versículo, junto con el siguiente, habla de la utilidad de las Escrituras. Deben ser usadas para “enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra”.

Una cosa es leer 2 Timoteo 1:9, notando que Dios nos ha “llamado a una vida santa”, y entender que la santidad es una vida de pureza y piedad, hecha posible por medio de la obra de la santificación del Espíritu Santo.  Pero otra cosa es enfrentar el pecado en nuestras vidas para que en verdad vivamos vidas santas. Una cosa es estudiar lo que las Escrituras dicen sobre el regreso de Cristo en pasajes como 1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:51-56. Pero otra cosa es edificar e ir más allá de los hechos hasta el punto de amar Su regreso (2 Tim 4:8), es decir, anhelar y anticipar Su regreso, y continuar firmes sirviendo al Señor.

Entonces, la interpretación, como el segundo paso en el estudio de la Biblia es absolutamente esencial. La interpretación es el fundamento de la aplicación. Si no interpretamos correctamente, podríamos terminar aplicando la Biblia erróneamente. La forma en que interpretas muchos pasajes tiene un efecto directo sobre tu conducta y la conducta de otros. Por ejemplo, si un pastor interpreta ciertos pasajes que dicen que volverse a casar es aceptable después del divorcio, entonces eso influye en la forma en que aconseja a la gente divorciada sobre casarse de nuevo. Si un pastor entiende que 1 Corintios 11:3-15 enseña que las mujeres deben usar velo en la iglesia, entonces su interpretación afecta lo que enseña a su congregación.

Si el aborto está bien o mal, cómo conocer la voluntad de Dios, cómo llevar una vida significativa, cómo ser un esposo efectivo o una esposa efectiva, cómo reaccionar ante sufrimiento, todas estas cosas dependen de y se relacionan con la hermenéutica y con cómo se interpretan varios pasajes.  Como dijo un escritor: La interpretación de la Biblia es uno de los asuntos más importantes que enfrentan los cristianos de hoy. Afecta directamente lo que creemos, cómo vivimos, cómo nos llevamos unos con otros, y qué tenemos para ofrecer al mundo.[2]

Roy Zuck. (s. f.). La interpretación básica de la Biblia.